Ficha Nathan Kovacs

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MadameBlossom
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Bando: Ciudadanos⚒️
Ubicación: Strawberry

#1

Nombre completo
Lugar de Nacimiento
Fecha de Nacimiento: 02/09/1870
Bando: Desperado
Apodo
Estatura
Peso
Color pelo
Color de Ojos

Historia

Decidí escribir esta carta a mi mismo para no olvidar quien soy, como tampoco los pecados con los que debo cargar. Y es que temo en unos pocos sorbos de este whisky barato mi conciencia se entregue al olvido. Mi nombre es Nathan Kovacs, desertor del 7º de caballería. Fui capitán al cargo del coronel James W. Forsyth; y odie cada maldito minuto que estuve bajo su mando. Pero me odio mas a mi mismo por seguir sus ordenes como un sucio perro. Podria haber sido mejor hombre que soldado y rehusarme a ser participe de tal masacre. Por que eso no fue una batalla, fue una verdadera matanza. Fue tal la cantidad de muertos que la roja y calida sangre se abrio paso en la nieve creando un rio carmesi por donde corria libremente.
Todo comenzó el 28 de diciembre del año 1890. Nos encontrábamos haciendo un reconocimiento en Dakota del sur, al norte del pais. Cuando recibimos la orden de trasladarnos a cercanías del arroyo Wounded Knee. El destacamento del mayor Samuel Whitside interceptó al grupo de indígenas Lokotas del jefe Si Tanka cerca del pico Porcupine Butte y los escoltó durante ocho kilómetros hasta el arroyo Wounded Knee, donde acamparon. Al llegar rodeamos el campamento con cuatro cañones Hotchkiss. Esa noche descansamos, debiamos recobrar fuerzas luego del viaje.
A la mañana siguiente nos adentramos en el campamento; las ordenes eran desarmar a los nativos para evitar levantamientos y futuros enfrentamientos armados. Los lokotas no aceptaron de buena gana, pero accedieron a entregar las armas. Temian por las mujeres ancianos y niños. No parecia haber inconvenientes; pero en una de sus chozas un indigena habia hecho un pozo que tapo con una manta para ocultar su rifle. Los soldados lo encontraron y el Lokota se nego a entregarlo. Se produjo un forcejeo y el rifle se disparo hiriendo de muerte al soldado, quien agonizando en el suelo desfundo su arma de mano y disparo contra el Lokota. Los disparos alertaron tanto a los soldados como a los indigenas. Y comenzo el enfrentamiento.
Todos los nativos que no habian entregado aun sus armas comenzaron a dispararnos y quienes las habian entregado comenzaron a recuperarlas a la fuerza; los soldados no tardaron mucho en responder el fuego. Los indigenas estaban dando pelea y hacian retroceder a algunos soldados jovenes e inexpertos. Pero todo acabo en menos de 5 minutos. Los Hotchkiss con cañon giratorio de 37mm pueden disparar aproximadamente 40 rondas por minuto, con municiones de casi medio kilo y cabeza explosiva. Aun resuenan en mi cabeza las explosiones al ser detonados. Los cañones eran nuevos habian sido entregados hacia pocos meses al regimiento de caballeria y el coronel Forsyth estaba esperando la oportunidad de usarlos. No le importo nuestras fuerzas replegandose, no le importo los niños, ancianos y mujeres Lokotas; ordeno abrieran fuego. Y durante 5 minutos estuve en el infierno. Lo peor de estar en un campo bajo fuego de artilleria es cuando escuchas el estruendo del primer impacto... Te aturde, pierdes el equilibrio y te desorientas. Te ensordece y eres preso del silencio. Pero aun peor fue escuchar los gritos de las personas que se encontraban alli cuando volvio el sonido. Fue un verdadero infierno, las explosiones hacian volar por los aires nieve, tierra y sangre. Muchos quedaron desmembrados pude ver varios brazos o piernas girar en el cielo lejos de sus dueños.
Quede inconciente y cuando llego el grupo de reconocimiento decidi hacerme pasar por muerto. Me quede tumbado entre los cadaveres todo el dia y toda la noche hasta el dia siguiente. Una vez tuve fuerzas para levantarme quede horrorizado con el panorama. Camine sin rumbo en la nieve 3 dias, hasta que di con una cabaña que pense estaba abandonada en la ladera de una montaña. La puerta estaba cerrada pero pude forzarla. Al ingresar me di cuenta que se trataba de la cabaña de algun cazador. Pude comer y descansar junto al fuego y cambie mis ropas. Me quede alli por 2 dias hasta que el dueño me sorprendio durmiendo en su cama. Nos enlazamos en un pelea y pude tomar el revolver de su cintura y le dispare. Y ahora me encuentro aqui, escribiendo esto para no olvidar quien soy. Tomare algunas de sus cosas de valor, me quedare con su caballo y viajare hasta el pueblo mas cercano.

Otros Datos

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Todo comenzó el 28 de diciembre del año 1890. Nos encontrábamos haciendo un reconocimiento en Dakota del sur, al norte del pais. Cuando recibimos la orden de trasladarnos a cercanías del arroyo Wounded Knee. El destacamento del mayor Samuel Whitside interceptó al grupo de indígenas Lokotas del jefe Si Tanka cerca del pico Porcupine Butte y los escoltó durante ocho kilómetros hasta el arroyo Wounded Knee, donde acamparon. Al llegar rodeamos el campamento con cuatro cañones Hotchkiss. Esa noche descansamos, debiamos recobrar fuerzas luego del viaje.
A la mañana siguiente nos adentramos en el campamento; las ordenes eran desarmar a los nativos para evitar levantamientos y futuros enfrentamientos armados. Los lokotas no aceptaron de buena gana, pero accedieron a entregar las armas. Temian por las mujeres ancianos y niños. No parecia haber inconvenientes; pero en una de sus chozas un indigena habia hecho un pozo que tapo con una manta para ocultar su rifle. Los soldados lo encontraron y el Lokota se nego a entregarlo. Se produjo un forcejeo y el rifle se disparo hiriendo de muerte al soldado, quien agonizando en el suelo desfundo su arma de mano y disparo contra el Lokota. Los disparos alertaron tanto a los soldados como a los indigenas. Y comenzo el enfrentamiento.
Todos los nativos que no habian entregado aun sus armas comenzaron a dispararnos y quienes las habian entregado comenzaron a recuperarlas a la fuerza; los soldados no tardaron mucho en responder el fuego. Los indigenas estaban dando pelea y hacian retroceder a algunos soldados jovenes e inexpertos. Pero todo acabo en menos de 5 minutos. Los Hotchkiss con cañon giratorio de 37mm pueden disparar aproximadamente 40 rondas por minuto, con municiones de casi medio kilo y cabeza explosiva. Aun resuenan en mi cabeza las explosiones al ser detonados. Los cañones eran nuevos habian sido entregados hacia pocos meses al regimiento de caballeria y el coronel Forsyth estaba esperando la oportunidad de usarlos. No le importo nuestras fuerzas replegandose, no le importo los niños, ancianos y mujeres Lokotas; ordeno abrieran fuego. Y durante 5 minutos estuve en el infierno. Lo peor de estar en un campo bajo fuego de artilleria es cuando escuchas el estruendo del primer impacto... Te aturde, pierdes el equilibrio y te desorientas. Te ensordece y eres preso del silencio. Pero aun peor fue escuchar los gritos de las personas que se encontraban alli cuando volvio el sonido. Fue un verdadero infierno, las explosiones hacian volar por los aires nieve, tierra y sangre. Muchos quedaron desmembrados pude ver varios brazos o piernas girar en el cielo lejos de sus dueños.
Quede inconciente y cuando llego el grupo de reconocimiento decidi hacerme pasar por muerto. Me quede tumbado entre los cadaveres todo el dia y toda la noche hasta el dia siguiente. Una vez tuve fuerzas para levantarme quede horrorizado con el panorama. Camine sin rumbo en la nieve 3 dias, hasta que di con una cabaña que pense estaba abandonada en la ladera de una montaña. La puerta estaba cerrada pero pude forzarla. Al ingresar me di cuenta que se trataba de la cabaña de algun cazador. Pude comer y descansar junto al fuego y cambie mis ropas. Me quede alli por 2 dias hasta que el dueño me sorprendio durmiendo en su cama. Nos enlazamos en un pelea y pude tomar el revolver de su cintura y le dispare. Y ahora me encuentro aqui, escribiendo esto para no olvidar quien soy. Tomare algunas de sus cosas de valor, me quedare con su caballo y viajare hasta el pueblo mas cercano.
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